Afaemme está realizando un importante estudio de investigación encargado por la Dirección General de Empleo y Asuntos Sociales de la Comisión Europea, para identificar los obstáculos que dificultan el acceso de las mujeres a oportunidades de trabajo en el sector de las TecnologÍas de Información y Comunicación (TICs) a nivel europeo.
Con este estudio se busca identificar medidas prácticas que permitan eliminar o disminuir el efecto de los obstáculos existentes. Este estudio forma parte del proyecto “Movilidad Laboral de la Mujer: obstáculos y soluciones para las mujeres en el Sector de las Tecnologías de Información y Comunicación”, y se trabaja en partenariado con el Centro Internacional de Entrenamiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), SIPTU- Sindicato de Servicios, Industrial, Profesional y Técnico de Irlanda, IAL Veneto – Entidad de Formación Profesional  de Italia y por AFAEMME. El estudio está siendo llevado a cabo en Italia, Irlanda y España.

El equipo de AFAEMME ha realizado una serie de entrevistas individuales a mujeres empleadas en el sector de las TIC (Ingenieras, matemáticas, informáticas, etc.) para dar a conocer sus experiencias, las lecciones que han aprendido y cuáles son las buenas prácticas que deben tomarse en cuenta y que podrían ayudar a las mujeres interesadas en una carrera de este sector.

A continuación, se muestran pequeños extractos de algunas de las entrevistas sobre si creen que existen barreras laborales para las mujeres en el sector de las TIC y sobre si los estereotipos de género que existen en algunos hogares se reproducen en el ámbito laboral:

"Los estereotipos son importantes y suponen una barrera a la contratación de las mujeres al sector tecnológico, especialmente en puestos de carácter técnico".

"Esta sociedad discrimina, sí. Pero también hay un tema difícil de pasar por alto: el biológico, Hombres y mujeres no somos iguales. La preocupación por la familia y los niños la tiene más las mujeres que los hombres. No lo podemos olvidar. Esto hace que llegue un momento que una mujer decida tener niños y deba plantearse su trabajo de manera muy diferente".

"Se dice a menudo que son las propias mujeres las que no quieren progresar, mandar, promocionar, sin analizar las causas de todo eso, dando por sentado que a las mujeres “no les gusta” el poder, los privilegios, etc. Se entiende asimismo que las mujeres pueden ser buenas jefas hasta un cierto punto. Cuando se pasa de jefatura a liderazgo, cuando se habla de visión estratégica, toma de decisiones, etc. se piensa en hombres. Las mujeres son vistas en todo caso como potenciales buenos mandos intermedios, a lo sumo, cuando destacan. La discriminación laboral puede no ser directa. Se percibe normalmente al paso de los años, en promociones que nunca llegan, en mujeres que alcanzan enseguida su techo de cristal".

"Algún estereotipo hay. Cuando se celebran eventos como los Congresos Internacionales de Tecnología se nota que estamos en un mundo de hombres. Todos los stands están llenos de azafatas guapas con poca ropa que se pasean solo para atraer las miradas de los hombres. Supongo que es una estrategia de marketing, se hablará más del stand con las chicas más guapas. ¿Por qué no encontramos azafatos? En cualquier caso, yo no creo que haya discriminación laboral".

"La conciliación de la vida familiar y la laboral es complicada de llevar a cabo de forma práctica. La principal barrera es que normalmente esta responsabilidad recae en la mujer y generalmente la mujer antepone su familia a su carrera profesional. En caso de que ésta no tenga familia, considero que la mujer, con carácter general está mucho más abierta a la movilidad y ofrece mayor disponibilidad para este fin. Esto es perfectamente extrapolable al sector de las TIC".

"El poder de las mujeres con cargos directivos suele ser más efímero y menos real".

"No cabe duda que el trabajo es otro espacio más de socialización y se llevan los estereotipos del hogar a este otro entorno. En las personas con poder se proyectan los roles de “padre”, “madre”. Igualmente en las personas subordinadas, particularmente si son mujeres, se les trata con un cierto infantilismo y paternalismo por parte de los hombres con más poder. El poder de las mujeres con cargos directivos es casi siempre más efímero y menos real. Incluso su propio personal administrativo espera de ella que se encargue de asuntos que nunca esperarían de un hombre en su posición. Se produce un constante cuestionamiento de su posición, mientras que en el caso de los hombres, los méritos y el respeto se da por sentado".

 
     
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